FIESTA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO
El miércoles 28 de enero celebró la Hermandad Universitaria la fiesta de su titular, el doctor Santo Tomás de Aquino. Presidió la ceremonia nuestro consiliario, Ilmo. Sr. D. Fernando Cruz-Conde y Suárez de Tangil, rector del Juramento de San Rafael. Prestaron servicio de acólito NN HH Álvaro Migueles Rodríguez y Alberto Aceña Alcántara. Y el acompañamiento musical corrió a cargo del coro compuesto por María José Cantos, soprano, Juan Carlos Hernández, bajo, Francisco José Márquez, tenor, y María Dolores Molina, contralto, bajo la dirección de Clemente Mata, al órgano Pilat. En la mesa de oficiales estuvieron el hermano mayor, Alberto Villar, y NN HH Daniel Luque, Eduardo Hidalgo y Mercedes Fernández. Interpretaron magníficamente piezas de Palestrina, Frisina, Mata, Arcadelt y Frank, terminándose con la Salve Regina, en honor de Nuestra Señora de la Presentación.
La procesión de entrada fue iniciada por el secretario, Eduardo Hidalgo, con el Libro de Reglas. Hizo la lectura y salmo HN Daniel Luque. D, Fernando recordó en la homilía cómo Santo Tomás consigue conjugar razón y fe, asentando una corriente que venía de antiguo y que creo escuela, hasta que en el siglo XVIII los enciclopedistas separaron razón y fe, dejando la primera en manos exclusivas de los científicos. Pero aún después de sus trabajos, Santo Tomás sucumbía ante un misterio inexplicable, el de Cristo crucificado, al que solo se puede llegar a comprender por el amor. A veces nos esforzamos por agradar al Señor ofreciéndole grandes cosas, incluso ostentosas, y no nos damos cuenta de que Él no necesita nada, porque todo es suyo. Lo único que podemos hacer es unirnos a Él aceptando su voluntad, como hizo Jesús al cargar con nuestras culpas y pecados. Vemos las tragedias que ahora nos abruman, como el terrible accidente ferroviario de Adamuz, y siempre encontramos que
hay un pecado detrás, la falta de cuidado de las vías, en este caso; o la guerra de Ucrania, cuatro años ya, o el problema palestino, donde sufren tantas personas inocentes. La soberbia, el orgullo y otras pasiones de los poderosos están siempre detrás. Por eso nos dice el Señor: “Misericordia quiero y no sacrificios”.
Terminada la homilía, hizo el secretario, en nombre de la hermandad, pública protestación de fe. A continuación, el hermano mayor, en presencia del secretario, impuso la medalla de la hermandad a NN HH Carmen Clérico e Isabel Hidalgo. Laus Deo.


















